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Pienso y escribo, pienso y escribo...

"El golpe de estado militar de 1973 sorprendió a Ángel Rama en Venezuela, donde comenzó un exilio que duraría hasta su muerte en el accidente aéreo de Mejorada del Campo, España, el 27 de noviembre de 1983.

En esos años –en Venezuela, en Barcelona, en Estados Unidos, en París– llevó su Diario, “ni público ni íntimo”, según sus propias palabras, que lo acompañó a través de las distintas situaciones que le tocaron en suerte.

Los años del exilio coinciden con la etapa más fermental de Rama como teórico de la literatura y la cultura latinoamericanas: la Biblioteca Ayacucho, las clases en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela, en Stanford y en la Universidad de Maryland, las investigaciones que dieron origen a sus libros mayores, Transculturación narrativa en América Latina y La ciudad letrada, sus múltiples trabajos sobre escritores latinoamericanos, y muchas otras actividades que desplegó con la energía que lo caracterizó siempre. El Diario recoge sus preocupaciones en relación con esos proyectos, pero es también el testimonio de una aventura personal: la de un hombre que cerca de los 50 años debe emprender en otras tierras una nueva vida, obligado por circunstancias políticas que marcaron a fuego a las sociedades rioplatenses y que convierte esas circunstancias adversas en un acicate de su producción intelectual.

Escrito con un estilo fluido y preciso, este Diario se vuelve un valioso documento de una época y una generación. Su lectura permite además recuperar en su dimensión humana a una figura que no sólo tuvo una importante gravitación en un momento clave de la cultura uruguaya, sino que fue, y continúa siendo, extremadamente influyente a nivel continental." Rosario Peyrou.

ÁNGEL RAMA

(1926-1983) fue el miembro más joven, y uno de los primeros en fallecer, de la denomina-da “Generación del 45”. Aquel grupo, integrado, entre otros, por Carlos Real de Azúa, Emir Rodríguez Monegal y Mario Benedetti, renovó la crítica literaria desde las páginas de uno de los medios culturales más importantes del siglo XX, el semanario Marcha.
Rama se desempeñó como narrador, dramaturgo, editor, docente, polemista y crítico literario.Dirigió durante casi diez años de las páginas de literatura de Marcha, fue cofundador y director de Arca y uno de los principales protagonistas de la iniciativa editorial más importante de la historia de nuestra América, la Biblioteca Ayacucho.
Transculturación narrativa en América Latina (publicado bajo este sello), La ciudad letrada, Las máscaras democráticas del modernismo, son sólo algunas de las obras que contribuyeron a sistematizar el mapa de la literatura latinoamericana. Como el mismo Rama apuntó “ocurre que la crítica no hace las obras, pero en cambio construye la literatura”. En 1983 falleció en Mejorada del Campo, en las cercanías de Madrid, en un accidente aéreo donde también perdieron la vida Marta Traba, Jorge Ibargüengoitía y Manuel Scorza.